En un momento de profundo significado sentimiento para nuestra comunidad, se acompañó el traslado de las cenizas de nuestra fundadora, la señorita Ema Pérez Bravo, hacia su lugar de descanso definitivo. Esto se hizo con respeto, con gratitud y con la convicción de que su legado sigue vivo en cada estudiante, en cada docente y en cada gesto educativo que día a día construimos juntos.
La señorita Ema fue más que una fundadora: fue una mujer visionaria, profundamente comprometida con ofrecer oportunidades de aprendizaje y de dignidad a las y los jóvenes de esta comunidad. Su vida entera estuvo marcada por el servicio, la entrega silenciosa y la fe en que la educación transforma vidas.
Hoy honramos su memoria y reafirmamos nuestro compromiso con los valores que ella sembró. Que este acto simbólico sea también una invitación a continuar su obra con la misma generosidad y convicción.
